Más de dos décadas después de la primera parte (Tron, 1982) esta secuela hiper-publicitada llega con la intención de hacernos olvidar que la primera parte era...bueno, un coñazo.
Y aun a pesar del buen hacer técnico, del que después hablaremos con tranquilidad, la enorme promoción, la presencia de Jeff Bridges y la pedazo de banda sonora de Daft Punk, esta película vuelve a repetir los errores de su antepasada, ser un cascarón vacío, un espectáculo de luz y sonido que no contiene absolutamente nada.
El protagonista, hijo del personaje de Jeff Birdges en la primera película, es un rico heredero de la empresa de su padre, marcado por la desaparición de este hace veinte años, que se dedica a fastidiar una vez al año al consejo de administración de su propia empresa porque se dedican a hacer negocio con un sistema operativo reciclado hasta la saciedad... llamadle rebelde.
Hasta aquí bien, tenemos un protagonista con un problema, quiere recuperar a su padre, que no sabe si está vivo, muerto o de vacaciones en el caribe. Y nosotros, como público, queremos que lo recupere.
Pero el problema es que lo recupera a las primeras de cambio, es decir, llega al mundo paralelo inventado por su padre, conocido como LA RED, y después de un par de escenas de combate super espectaculares...lo recupera, ya está, sin más emoción ni más vueltas, ya ha encontrado a su padre.
Lo que viene después no tiene la suficiente emoción y se hace pesado, ya que no se sostiene por ningún lado. El malo de la función nunca da una verdadera sensación de amenaza para los protagonistas, y estos, mágicamente siempre encuentran a la primera el camino correcto para pasar "al siguiente nivel". Vamos, que es como si estuvieran jugando en NIVEL: PRINCIPIANTE.
Eso afecta, y mucho al ritmo de la peli, haciéndola algo cansina hasta completar las 2 horas de metraje. Una pena, porque los artífices de esta producción se han rodeado de un grandísimo equipo técnico y un gran reparto que sin embargo no ha sido suficiente para ofrecer algo muy simple, entretenimiento sin aburrir.
En cuanto al nivel de los efectos, dirección artística y banda sonora, solo hay una palabra ESPECTACULAR. No la vi en 3d, pero ya en su versión normal los efectos son geniales, y por ponerles un pero, sería la recreación del Jeff Bridges joven y su doble Clu, que canta demasiado a digital, a plastiquete. Todavía queda mucho camino por recorrer para engañar al ojo humano con algo tan complejo como una cara, con sus expresiones, miradas y pequeños movimientos.
Resumiendo, un gran espectáculo los primeros minutos, que poco a poco se va deshaciendo y dejándonos solo una bonita caja, sin nada dentro. Una pena.
O como dijo mi mujer al salir de la sala: "... es como un Star Wars Mierda!".
Un abrazo!





